mayo 15, 2026

Manejamos la subvalorada JMC Grand Avenue Pro en 2026

El mercado de las pick-up en Colombia ha sido, históricamente, territorio fértil para todas aquellas marcas que ofrezcan en su portafolio camionetas doble cabina de chasis de escalera y con capacidad para una tonelada de carga, y es acá donde la JMC Grand Avenue brilla, pues ofrece una plataforma robusta y un motor confiable con el precio moderado de los productos chinos y en un segmento que es consumido con avidez por el público colombiano.

JMC Grand Avenue

Pero hablemos un poco de los antecedentes de esta camioneta. JMC —o Jiangling Motors Corporation— es una empresa china que desde 1995 se metió en la cama con Ford, que adquirió el 20% de las acciones tipo B de JMC, porcentaje que fue aumentando con los años hasta que decidieron formalizar y constituir Jiangling Ford Motor Technology (Shanghai) Co., Ltd., el joint ventura del cual la marca del Óvalo Azul tiene el 49% y JMC, el 51% restante.

De esta alianza, que busca gestionar el negocio de vehículos de pasajeros de Ford en China, han nacido unos vehículos interesantes que se están tomando los mercados globales, como la Ford Territory (basada en la JMC Yusheng S330) que se vende en Colombia, y del lado del socio de Shanghai, la camioneta que hoy nos ocupa, la Grand Avenue.

JMC Grand Avenue

Esta camioneta usa una plataforma desarrollada en conjunto con Ford, similar a la que usa la Ranger, pero que no es, como muchos creen, “la misma”, no, porque aun cuando es un hecho que la Grand Avenue usa varias piezas del catálogo del Óvalo Azul, tiene un desarrollo distinto, tanto así, que en China esta camioneta, y sus sucesoras se llaman DADAO, una submarca de JMC específicamente para atender el segmento de pick-ups.

Los amigos de ASTARA (que gestionan tantas marcas en Colombia, que a veces uno mismo se confunde) nos prestaron esta camioneta propiamente dicha por un par de días para que diésemos nuestro concepto. Sabemos que la lanzaron durante uno de los más recientes Salón Internacional del Automóvil de Bogotá (junto con su versión de caja manual, llamada “Plus” y la 100% eléctrica), pero no habíamos conseguido conducirla sino hasta ahora.

JMC Grand Avenue

Lo primero que impresiona es el tamaño de este vehículo chino, que si bien debería ser una camioneta con chasis de escalera, tiene más apariencia y prestaciones para mirar a los ojos a cualquier Toyota Hilux, entenderse sin titubear con cualquier Nissan Navara o Ford Ranger, y darle una lección o dos a la Isuzu Pick-up y a la Mitsubishi L200.

Llama la atención su calidad de ensamble, que brilla por la ausencia de paneles desajustados o ruidos raros producto del desajuste. Incluso el botón de encendido y la llave con sensor de proximidad para la apertura y que retrae o despliega los espejos exteriores le da un toque de refinamiento inesperado.

El frontal es imponente, y al tener capó alto, junto con su rejilla de dos barras horizontales flanqueadas por luces LED de corte “rectangular”, permite evocar (ojo, no copiar) a la Chevrolet Silverado 2012. En el diseño del platón, el tema ya es más genérico, y aunque pareciera sentir un aire a otro modelo, no pudimos descifrar nada con éxito más allá de una colección de detalles estilísticos de otras marcas, pero estamos seguros que eso no le importa poco o nada a quienes necesitan una caja trasera por motivos prácticos; y teniendo en cuenta ello, es de agradecer que el mecanismo de apertura de la compuerta sea con una manija de suave accionar.

JMC Grand Avenue

Una clave que si nos gustó fue el escalón retráctil que se puede desplegar al tener la portezuela abajo, que si bien no es una novedad y es el mismo diseño de las que usa Ford (menos el pasamanos retráctil, que no hizo tanta falta), si constituye una gran ayuda a la hora de subir o bajar, y es que no sabemos por qué le tomo tantos años a las marcas en incluir este tipo de accesorios útiles. El recubrimiento epóxico del platón de carga es un valor agregado que por supuesto ayuda a proteger el metal, bien sea que la usen para trabajo pesado o no.

Pero no tuvimos mucha oportunidad de probar la capacidad de carga de la JMC Grand Avenue debido a conflictos de programación del test, ya que esperábamos poder mover una carga relativamente digna, pero el préstamo se postergó unos días. Hemos de decir que su capacidad de carga declarada por la marca es de 1.165 kilos y puede remolcar hasta 3.200 kilos, pero ya tendremos que escuchar a los usuarios que usen esas capacidades para saber qué tal les va con eso.

Eso sí, pudimos notar que la suspensión trasera es bastante más rústica que el resto del carro y es donde notamos que está pensada para ser un vehículo de trabajo, porque el eje rígido con amortiguadores y ballestas tiene el comportamiento usual: eje trasero saltarín y algo errático cuando se va sin carga, lo que se soluciona con… carga sobre el eje trasero.

JMC Grand Avenue

El comportamiento de la JMC Grand Avenue en la ciudad no es reprochable, gracias a su suspensión delantera McPherson y a sus frenos de disco en las 4 esquinas, pero no engaña a la física a la hora de frenar -donde estresa significativamente el eje delantero- ni a la hora de una maniobra de emergencia, ya que ahí delata su enfoque, más de trabajo, que citadino; y es que no podemos olvidar que es un aparato de 2.085 kilos de masa.

JMC Grand Avenue

JMC Grand Avenue: Motorización y prestaciones

Tal vez el mejor punto de colaboración entre JMC y Ford es el motor Puma JX4D23A6L 2.292 cc diesel de cuatro cilindros con turbo Garrett de geometría variable e intercooler. Esa planta de poder ha sido muy alabada por sus consumos moderados (tiene un promedio declarado de 7.8 litros por cada 100 km) y sus 174 hp de potencia, aunque lo que realmente importa es el torque, de 441 Newton por metro a 3.200 RPM, como bien motor diesel.

El motor tiene una respuesta buena, aunque algo dubitativo en bajas RPM, pero nos gustaría culpar más a la respuesta mas bien lenta del acelerador que al mero desempeño del motor Puma. Otra de las ventajas es que no es demasiado ruidoso y además cumple con la normativa Euro 6 de emisiones, pero como es usual, usa urea automotriz para lograr sus bajas emisiones, entonces no olvide estar pendiente de ese tema.

JMC Grand Avenue

Acoplado a ese motor la JMC Grand Avenue nos ofrece dos opciones, la caja manual GETRAG de 6 marchas o la que eventualmente recibimos, una transmisión automática ZF de 8 velocidades que le va mucho mejor, porque aprovecha la distribución de potencia del motor y le aporta un mayor nivel de confort y a la hora del kickdown, no es tan agresiva la patada.

En cuanto a su sistema 4×4 con reductora (el famoso “bajo”), está firmado por BorgWarner y tiene selector electrónico: de nuevo, más refinamientos para este carro que puede ser visto como un boxeador de la vieja escuela pero que usa un traje mas bien elegante.

El interior de la JMC Grand Avenue nos gustó bastante, aunque hace extenso uso del vinilo texturizado y del plástico, su diseño y la estratégica ubicación de las partes acolchadas lo hacen sentir aún mas refinado. De especial importancia es el que las manijas para ayudar al ingreso, que están a la altura del tablero y no ubicadas en el paral “A”, donde son más difíciles de alcanzar y exigen más esfuerzo para lograr subir a la cabina. Los asientos ofrecen un soporte decente y no nos causaron fatigas a pesar de haberla conducido por horas sin parar en uno de los días que la tuvimos.

JMC Grand Avenue

La palanca selectora de cambios en esta versión Pro de la JMC Grand Avenue no nos termina de gustar, no nos malentiendan, en ningún momento falló ni nada, simplemente al seleccionar una marcha, la palanca se devolvía a la posición central sin importar la relación seleccionada, y entonces genera algo de confusión.

Es un sistema que usaba Jeep en sus vehículos compactos y medianos en Estados Unidos y que no fue muy bien recibido, ocasionando incluso una fatalidad, la del actor Anton Yelchin, que se confió en que la palanca tenía seleccionada la opción de Parking cuando no fue así, y el vehículo se rodó hasta prensarlo entre el mismo y un muro. No digo que nada de eso vaya a pasar aquí, pero si es un selector de marchas que causa algo de confusión.

JMC Grand Avenue

Aunque nos gustaron detalles como los portavasos en la consola central y la doble altura en la misma, y se nota un especial cuidado hacia la ergonomía en la cabina, con el volante con los controles del sistema de radio y el control de velocidad crucero a mano, además de un cuadro de instrumentos analógico, pero fácil de leer.

Pero más importante, fáciles de usar, al igual que los controles del aire acondicionado automático, que si bien no tenía perillas, si incluía botones tipo switch bajo la pantalla de 10 pulgadas en lugar de seguir la moda de los controles del A/C en una pantalla sinsentido.

JMC Grand Avenue

Y hablando de la pantalla, nos gustó su presencia, pero notamos que su sistema operativo funciona mejor y es más rápido cuando hay conectado un smartphone, y en el caso del Apple iPhone que usamos, el cargador inalámbrico que incluye la versión con caja automática, no funcionó sino con un teléfono Android. Ignoramos si sea cuestión de ese teléfono en particular, pero lo llevaremos a mantenimiento.

También servía la pantalla para proyectar el sistema de cámaras tipo 360º que definitivamente facilita maniobras como el parqueo en paralelo, o se pueden activar a voluntad para pasar por algún terreno dudoso.

Pero en caso de tener dudas sobre qué tan capaz es en ese terreno donde el asfalto es solo un privilegio reservados a los habitantes de ciudad y no de la verdadera Colombia, la rural, estas cifras le pueden ayudar bastante. El ángulo de entrada de la JMC Grand Avenue es de 30º, el ángulo central de paso es de 21.6º y el de salida marca 26º mientras que su altura al suelo es de 200 milímetros, pero la marca nos aseguró que tiene capacidad de vadeo de hasta 800 mm.

JMC Grand Avenue

En líneas generales, la JMC Grand Avenue nos transmitió una tranquilizada sensación de solidez que se parecía más a las de las pick-up de una era en la que el plástico se limitaba a los parachoques y al interior. Los asientos traseros son muy confortables y no solo es por la tapicería en vinilcuero, sino porque abandonan la tendencia de muchas doble cabina de antaño, que era mantener elevado el piso y por lo tanto lograr que las rodillas casi se tocasen con la barbilla, una posición extremadamente incómoda.

JMC Grand Avenue

Además, la marca se aseguró de no permitir que esta JMC Grand Avenue simplemente fuese puro músculo sin control, y también la equipó con control electrónico de estabilidad, asistente en ascenso y descenso de pendientes, monitoreo de presión de llantas y sistema de frenos antibloqueo.

Donde sí puede lograr un mejor puntaje es en la seguridad pasiva, ya que 4 airbags en pleno 2026 es apenas la mitad de protección que muchos otros vehículos ofrecen y faltan algunas ayudas a la conducción cada vez más comunes y apreciadas, como la alerta de colisión frontal y el frenado autónomo de emergencia, porque en los primeros 26 años del siglo XXI, aún hay gente que prefiere usar su celular mientras maneja.

En definitiva, la JMC Grand Avenue demuestra en pleno 2026 que el segmento de las pickups medianas ya no es terreno exclusivo de los nombres de siempre. Al combinar la robustez mecánica heredada de su alianza con Ford, la impecable gestión de la caja ZF de ocho marchas y un confort de marcha que sorprende, este vehículo se sacude los viejos prejuicios de origen para consolidarse como una alternativa de ingeniería seria y sofisticada.

Quienes busquen una herramienta de trabajo sólida sin renunciar a la tecnología, y logren mirar más allá del emblema en la parrilla, encontrarán en esta camioneta una de las compras más inteligentes, equilibradas y, sin duda, más subvaloradas del mercado actual.